Hace ya algún tiempo dejé atrás todo lo relacionado con el mundo empresarial para centrarme en mi vida personal. Han sido unos meses de continua reflexión acerca de lo que realmente quiero hacer y dónde quiero llegar.
Muchas veces uno se da cuenta de que el camino que ha elegido en el pasado no es el correcto, pero siempre llega la oportunidad de tomar una nueva dirección. Probar, caminar y llegar a un nuevo destino.
Durante este tiempo de inactividad he recibido multitud de muestras de apoyo a mi elección. Cada día has de tomar una determinación que puede no ser la más correcta, en cuyo caso siempre tienes la opción de corregirla.
Desconectar hábilmente del mundo empresarial me ha servido para sembrar los cimientos de la nueva etapa que estoy viviendo. Mantener conversaciones con los más allegados, como Silvia Lasvignes, me ha ayudado a darme cuenta de cual es el camino que debía seguir a partir de ahora.
Hace ya algún tiempo que abandoné mi vocación de emprender. Mis anteriores proyectos fueron una experiencia más en mi vida, como las que ya he vivido anteriormente. ¿De qué me han servido? He aprendido mucho y me he dado cuenta de muchas anécdotas que te ayudan o te destrozan a la hora de continuar con un proyecto.
Pues bien, como me dijo un buen amigo, a un hombre puedes despojarle de todo menos de su pasión. Cuánta razón tienes Nazario. No conozco a mucha gente tan inteligente que me apoye tanto a la hora de tomar decisiones. Pero… ¿Cuál es mi decisión?
Mi decisión es no rendirme. Soy una mente inquieta, quiero probar, interactuar, tener grandes objetivos y sobre todo perseguir el ideal de hacer lo que creo que es correcto.
Creo que las muestras de apoyo me han abierto los ojos, despejando esa neblina que hacía que no pudiera ver más allá de lo que tenía delante.
Encontrarme sólido, gratificado y entusiasta por la nueva oportunidad que Rafa Mérida y Antonio Más me han brindado ofreciéndome la vuelta a la que fue mi casa, ideup! y gracias a mis compañeros por la acogida que he tenido.
Todo ello suma un cúmulo de circunstancias que hacen que mi vida sea una vida llena de ilusión, dedicación y satisfacción. Con ello, puedo decir, sinceramente, que me siento activo. Activo para persuadir, de alguna manera, el ideal de satisfacción personal.
La complicidad que me brindas Silvia, haciéndome ver cual es el camino a seguir, y sobre todo tu apoyo incondicional se convierte en un aliciente en mi vida, del cual he sido capaz de aprovechar para permanecer siempre en la cima de mi primera piedra de mis ideales.
¿Perseguir un sueño o vivir despojándome de mi pasión? Creo que la respuesta es obvia. Creo que es satisfactorio ver crecer un proyecto, que surgió de una idea banal, consiguiéndolo con tus propios medios.
Sería un símil entre ver crecer a tu hijo, aprender con el, luchar por el y sobre todo sentirse orgulloso de la recompensa obtenida. Y no hay mayor recompensa que la felicidad de haber visto crecer algo que se ha conseguido por méritos propios.
¿Qué quiero decir? Que para mi, es inevitable pensar en crear algo de la nada. ¿Y lo voy a hacer? Sí, desde luego. Como bien me decía Martín Campos, es imposible estar a gusto de todos, pero para mi, una sola muestra de apoyo es suficiente para mantener encendida la chispa de la creación.
¿Y qué voy a hacer? Eso dependerá de las oportunidades que se me abran. El qué, es indiferente, lo que importa es el hacer. Es vivir una de mis pasiones. Es crecer. Es luchar.
