En la vida de todo emprendedor llega un momento en el que se llega a este punto, has sumido tu proyecto en un caos completo del que es irremediable la caída continua. Fracasar es lo más plausible a la hora de emprender en un nuevo negocio. Equilibrar la balanza entre el lado positivo y negativo de emprender es un trabajo muy duro que precisa de ser meticuloso en todos los mínimos detalles. No obstante la balanza tiende a inclinarse hacia el fracaso absoluto. Es inevitable pensar que el proyecto puede fracasar en cualquier momento.
Cuando una idea fracasa, no solo se pierde el proyecto, se pierden otros bienes como el tiempo o el dinero, pero por encima de todo, se pierde la autoestima del emprendedor. Como emprendedor has de asumir que corres ciertos riesgos al empezar un proyecto por tu cuenta y pensar que todo va a salir bien por la dedicación y los bienes que has invertido en tu proyecto es de no ser consciente de la realidad. La realidad es que lo mas plausible es que llegue un punto en el que todo falle y se desmorone.
Para eso es para lo que has de estar preparado, el triunfo es solo un hito que algunos consiguen y de los cuales tu formarás parte en el futuro. Una de los principios que tendrás que tener en cuenta es el de entonar el mea culpa. Asumir que has fracasado no es más que un efecto colateral de la vida de un emprendedor.
Como emprendedor, tendrás como modelo a seguir a una persona que ya ha triunfado en el mismo campo en el que te has decidido a empezar. Eres un niño recién llegado a clase el primer día de colegio ¿qué es lo que deberías sentir? La respuesta es miedo. Miedo a qué pasará durante todo el curso, miedo a fracasar. ¿Pero que ocurre cuando fracasas en el colegio? Que repites curso. Creo que no hay un símil que identifique mejor la vida de un emprendedor y los tragos por los que ha de estar dispuesto a pasar.
Se trata de una evolución continua en la que llegados a un punto has de tomar una decisión, la de volver atrás y empezar de nuevo. Asimila que el camino recorrido no es una pérdida. ¿Qué ocurre cuando repites curso? Al año siguiente todo te resulta más sencillo, has aprendido de tus errores, tienes conocimientos que antes no tenías, sientes que eres más fuerte que los demás.
Fracasar no significa ser débil, ni haber perdido el tiempo. Fracasar es una potente medicina que te llenará de reservas, emociones, cualidades y particularidades que harán que en el momento del éxito, tu trabajo se vea gratamente recompensado.